jueves, 14 de abril de 2016

¡QUE SUERTE LA DEL INGLÉS! (1919)

 XCI- CARLOS GARDEL, SU ARTE, SU TIEMPO Y LA HISTORIA


¡QUE SUERTE LA DEL INGLÉS!


Luego de “El cardo azul”, Carlos Gardel lleva al disco el estilo compuesto por ambos cantores sobre versos del poeta uruguayo Alcides De María (1848-1908) titulados “¡Que suerte la del inglés!”.
Se trata de cinco décimas que ponen de manifiesto la gran influencia que solían tener los jóvenes ingleses sobre las chinitas debido a sus modales, costumbres y ropas elegantes.

Muchas estancias pertenecían por entonces a patrones ingleses y con mucha frecuencia las “chinitas” quedaban encandiladas ante la llegada de parientes o amigos jóvenes que venían desde Inglaterra para pasar un tiempo de vacaciones en el campo.

En tales oportunidades, los peoncitos que andaban noviando solían ser víctimas de bromas y burlas que apuntaban a hacerles creer que a la chinita de sus sueños se le notaba que estaba muy interesada por alguno de aquellos jóvenes visitantes rubios; por ese motivo es que el paisanito le reprocha a su chiíta:

De juro que te has pensao
Tomarme pa rascadero
Y por cualquier majadero
Dejarme nomás plantao


Tomar a alguien PA RASCADERO es un dicho español arcaico que significa recurrir a una persona sólo cuando se la necesita para luego olvidarse de ella o hacerla a un lado, tal como hacen los caballos que sólo se acercan al palenque vertical para rascarse; en este caso, el paisanito no sólo se siente tomado PA RASCADERO sino, además, dejado de lado para ser reemplazado por CUALQUIER MAJADERO.

MAJADERO es voz hispana con la que se calificaba a un hombre insensato, inoportuno y pedante; es un vocablo que viene de muy antiguo, ya que es de la época en que comienza a imponerse la sociedad agrícola sobre la pastoril: el pastor que cuidaba su majada (de ahí deriva el vocablo majadero) se enfrenta con el agricultor que no dejaba pasar sus animales por las tierras cultivadas. Estos enfrentamientos no eran simples cuestiones personales pues, a lo largo de la historia, cuando los pueblos, según su idiosincrasia, se dividieron en ganaderos y agricultores, hubo verdaderas guerras por la posesión de la tierra. De esta forma el vocablo MAJADERO pasó a tener, entre los agricultores, connotaciones muy negativas que luego pasaron al habla cotidiana.

El joven se encuentra molesto y, en forma clara y directa le dice a la moza que no va a soportarle sus vaivenes amorosos:

Canejo, te estás pensando
Que vas a jugar conmigo
Mas china ya te lo digo
Eso de bolearme... ¿cuando?


En el último verso, de la segunda décima, al manifestar:
Eso de bolearme ¿cuando?

hallamos una elemental aclaración o advertencia que el paisanito le hace a la chinita y que, poco más o menos, significa: “eso de marearme (o enredarme en macanas) “¿desde cuando?”.
En la tercer décima encontramos una reseña de los valores de quien supuestamente es el rival del paisanito. Pero, a juzgar por esta descripción, elaborada según las observaciones del mismo interesado, la chinita se encuentra cegada por las riquezas y bienes materiales que se suponen a través de la apariencia del inglés y no por todo aquello que se pueda encontrar vinculado con su ser, con su persona...

Se impone tomar conciencia acerca de las necesidades y los padecimientos en que desarrollaban sus vidas estas jóvenes chinitas muchas veces entregadas a una existencia casi primitiva y colmada de permanentes esfuerzos, para que cualquier hombre de ciudad, y más aún si provenía de un país más rico, pudiera deslumbrarlas con bastante facilidad, la mayoría de las veces, solamente con la apariencia, cosa que resultaba más que suficiente para echar a volar la imaginación acerca de una vida fácil y casi sin ningún esfuerzo.

Es por ello que la referida descripción que del gringo hace el paisanito no es una descripción imparcial sino bastante tendenciosa y burlona al encontrarse ganado por los celos y el disgusto por la situación que lo lleva a decir:

Que es extranjero de Uropa
Descendiente de un marqués,
¡Que suerte la del inglés,
Ahogarse y salvar la ropa!


Los dos últimos versos son una expresión irónica y nos indica que, ante los ojos de la encandilada chinita, lo único rescatable y valorable en el inglés es tan sólo la apariencia, es decir la ropa, que representa su dinero, sus propiedades, su instrucción y títulos de nobleza; pero su persona, su verdadera persona, se hallaba sumergida o ahogada por los valores materiales que, en ningún momento, le permiten ver a la chinita si el inglés portador de tales valores es una persona buena, de alma noble y sana de espíritu. Y la misma chinita con sus elogios, sólo ha logrado salvar la apariencia externa, es decir, lo que se ve, la ropa.

En la cuarta décima, la chinita compara los valores del gringo con los del paisanito; cotejo que éste critica con acierto para luego, en la quinta y última décima, finalizar con una peculiar especie de sentencia que, desde el punto de vista de los sentimientos, tiende al desprecio de aquello que no es la verdadera fuerza que une a la pareja..

Y dejá pronto m’hijita
Esa angurria que te abraza.
¿No ves que ese caldo es grasa?
Dejalo por mí, chinita.

(CONTINUARÁ)
Qué suerte la del inglés (estilo) Intérprete: Carlos Gardel Más información:http://www.gardel.org/Qu%C3%A9%20suer... Letra: Alcides De María Música:…

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