lunes, 14 de marzo de 2016

A MI MADRE (1918)

LXXVIII- CARLOS GARDEL, SU ARTE, SU TIEMPO Y LA HISTORIA


A MI MADRE


Después del registro de la canción “La pastora” (en esta única sesión de grabaciones de 1918) Carlos Gardel continúa solo registrando la canción “A mi madre”, también conocida bajo el título “Con los amigos”. La letra de esta obra, durante años, se creyó que pertenecía al poeta Pedro Bonifacio Palacios (1854-1917) que firmaba con el seudónimo “Almafuerte”.
Pero quienes revisen las obras de “Almafuerte”, podrán comprobar que “A mi madre”, no figura entre ellas aunque todavía hoy se continúe anunciando que pertenece al mencionado poeta e incluso siga apareciendo su nombre en algunos catálogos.
Leyendo los poemas de “Almafuerte”, no se hallará nada que se parezca al modo de expresar las ideas y sentimientos, con las formas y el estilo de esta obra cantada por Gardel...
Pocas semanas antes de morir el fundador de la peña “El Organito”, el señor Raúl Lafuente, en charla telefónica, confirmó mi sospecha al comentarme que poseía un ejemplar de la revista semanal “Bric a Brac” editado el 26 de noviembre de 1896 donde aparecen unos versos, cuyo autor es Sebastián Alfredo Robies, y se titulan “Últimos ayes de un bardo”... La letra difiere levemente de la cantada por Gardel lo cual indica que el cantor hizo algunas reformas, como era su costumbre, para adaptar la letra a la música que él mismo solía componer. Es interesante conocer aquella letra de Robies para advertir las diferencias de ésta con la grabada por Gardel...

ÚLTIMOS AYES DE UN BARDO
Entre amigos que el oro me produjo,
Pasaba sin afán las horas yo,
Y de mi bolsa al poderoso influjo
Todos gozaban de esplendente lujo...
¡Pero mi madre no!

¡Pobre madre! Yo de ella me olvidaba
Cuando en brazos del vicio me adormí;
Un inmenso cortejo me rodeaba
Y a ninguno mi afecto le faltaba...
¡Pero a mi madre sí!

Hoy, moribundo, en lágrimas desecho
Exclamo con dolor: ¡todo pasó!...
Y al ver que sufre mi angustiado pecho,
Todos se alejan de mi pobre lecho...
¡Pero mi madre no!

Y cerca ya de mi postrer suspiro,
Nadie se acuerda, por mi mal, de mi...
La vista en torno de mi lecho giro
Y en mi triste arredor a nadie miro...
¡Pero a mi madre sí!


Sebastián Alfredo Robies

Pero todavía hay otra sorpresa. En el libro “La senda maldita”, una selección de versos escritos por Saúl Salinas, publicado alrededor de 1918, también aparece un poema, que resulta sospechosamente parecido, titulado “A mi madre” donde se advierte muy fácilmente que Salinas remedó los versos originales de Robies, aunque, en este caso, con una calidad inferior. El hecho de que estos versos lleven como título “A mi madre” nos hace suponer que Carlos Gardel conoció ambas versiones y aunque eligió la letra de Robies, prefirió el título de Salinas. Es importante destacar que ambas obras, están estructuradas en cuatro estrofas de cinco versos cada una: los cuatro primeros “con tendencia” al endecasílabo, y debemos decir “con tendencia” porque existen algunos errores en el número de sílabas de ciertos versos, cometidos por ambos autores, cosa que Gardel corrigió en los arreglos que realizó de la letra de Robies a excepción del primer verso que debió expresarlo:

Con amigos que el oro me produjo

Sin embargo, seguramente, debió considerar más expresivo el dodecasílabo
Con los amigos que el oro me produjo

El último verso, en las cuatro estrofas, es siempre un heptasílabo, o sea, un verso de siete sílabas. Este último verso constituye lo que en poesía se conoce como pie forzado, es decir, un verso armado de antemano al que forzosamente se debe llegar manejando el desarrollo de los versos anteriores en cada una de las estrofas. En este caso particular cada estrofa se halla forzada a finalizar diciendo MI MADRE NO en las estrofas impares (1ª y 3ª) y MI MADRE SI en las estrofas pares (2ª y 4ª).

A MI MADRE
Entre los placeres que el mundo me brindaba,
Esa vida tan sonriente pasé yo.
De mis caudales alegre yo gozaba
En las mujeres mis afectos yo posaba
Pero en mi madre no.

¡Oh! pobre madre; fui causa de tu dolor
Cuando en brazos del fango yo caí
Para todos, mi mano era una flor
Y a nadie negaba yo mi amor.
Pero a mi madre sí.

Hoy la miseria me cubre de un pesar,
La dicha y el amor me abandonó
Y al verme tan triste y por llorar
Todos se apartan de mi pobre hogar
Pero mi madre no.

Y al verme en mi último suspiro
Nadie tiende su mano para mí
Mi lánguida mirada en torno giro
Y junto a mi almohada a nadie miro
Pero a mi madre sí.


Saúl Salinas

Almafuerte, había nacido en San Justo, Provincia de Buenos Aires y fue maestro y poeta desde su juventud en que publicó su primer poema, titulado “La sombra de la patria”.
Las obras de Almafuerte, provocaron en su momento un gran revuelo de juicios contradictorios. Predomina en ellas un fuerte tono filosófico de cierto carácter popular que, en forma tumultuosa y apasionada, refleja las rebeldías e inquietudes de su espíritu.

Ricardo Rojas, dijo sobre la obra de “Almafuerte”:
“La versificación de Almafuerte se caracteriza por un continuo contraste de inspiración y de vulgaridad: ora remóntase como un águila, ora da saltos como un batracio monstruoso...”
Almafuerte es autor de “Cristianas”, “Lo que yo quiero”, “La inmortal”, “Olímpicas”, “Apóstrofes”, “Jesús”, “El cantar de los cantares”, “El misionero”, “Milongas clásicas”, y otros notables poemas que lo muestran como a un hombre vigoroso.

Solamente publicó dos libros: “Lamentaciones” (1906) y “Almafuerte y la guerra del 14”. Este poeta, que vivió pobremente y amó a los humildes, de acuerdo a lo que cuenta su biógrafo Manuel Gálvez (1882-1962) en la revista “Caras y caretas” Nº 1835, publicada el 2 de diciembre de 1933: “Daba sus sueldos y hasta su ropa y sus cobijas a los pobres. Una noche de invierno, cuando era maestro en una escuela de la Provincia de Buenos Aires, había tenido que envolverse, para dormir, con la bandera argentina de la escuelita; y así lo encontraron a la mañana siguiente, aterido de frío...”
Se desconocen cuales pudieron ser los motivos por los que le fue atribuida a Almafuerte la autoría de los versos de la canción “A mi madre” interpretada por Gardel.

Almafuerte fue muy amigo del popular payador José Betinotti y, por su intermedio fue que conoció al Dúo Gardel-Razzano en sus inicios poco antes que el mencionado payador falleciera en 1915.
El maestro Almafuerte falleció en la ciudad de La Plata, cuando estaba por cumplir los 63 años de edad.

(CONTINUARÁ)
A mi madre (Con los amigos) (canción) Intérprete: Carlos Gardel Más información: http://www.gardel.org/A%20mi%20madre Letra: Sebastián Alfredo…

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. El poema sí pertenece a Almafuerte pero no aparece en sus Obras Completas de 1946 (texto base para futuras ediciones) sino en la edición póstuma de su amigo Alfredo J. Torcelli (Buenos Aires: El Ateneo, 1928). Esta compilación contiene versiones únicas de cuatro poemas que no aparecen en las Obras Completas; entre ellos, "¡Pobre madre!". Fuente: María Minellono, "La problemática textual en la poesía de Almafuerte", pág. XXXIII (disponible en línea).

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