domingo, 26 de julio de 2015

La Mariposa, Es en vano, Brisas de la tarde

XIII- CARLOS GARDEL, SU ARTE, SU TIEMPO Y LA HISTORIA

9- LA MARIPOSA

El más famoso de los estilos grabados por Carlos Gardel, se titula “La mariposa”; fue compuesto sobre las décimas que su autor, Andrés Cepeda, originariamente tituló “Gorjeos”.
En esta obra, se pone de manifiesto la angustia y el desconcierto sufridos por el gaucho que sólo observa todo aquello que ha perdido a causa de la profunda marginación social padecida a lo largo de muchos años.
En tres décimas, el gaucho hace valoraciones positivas de las cosas que lo rodean para culminar, en el último verso de cada décima, con una valoración negativa de sí mismo:
1- “Yo sólo tengo amargura”
2- “Yo sólo tengo pesares”
3- “Yo sólo tengo tristezas”
El loco Cepeda logra dar la sensación de que el poema está escrito en lenguaje gauchesco. Pero, analizando sus vocablos, expresiones y giros detenidamente, se comprueba con relativa facilidad que no ha utilizado ni un solo término, expresión o giro idiomático que nos pueda dar a entender que estamos frente a una obra de características lingüísticas relacionadas con la cultura gauchesca, y mucho menos aun con el habla de nuestros gauchos.
Tan lejos está Cepeda del habla gaucha que hasta usa un término que además de no pertenecer al mencionado lenguaje, corresponde a un fenómeno ajeno a nuestro ámbito geográfico: el aquilón.
Vocabulario “La mariposa”
Aquilones: Se llaman así las tormentas marinas desatadas por los vientos helados del Polo Norte. En nuestro hemisferio equivaldrían a las tormentas marinas causadas por vientos provenientes del Polo Sur.
El aquílón era un fenómeno desconocido para el gaucho que se destacó por muchas cosas menos por su condición de marino.
La voz aquilón, traída por los navegantes españoles arraigó en muchas regiones de nuestro continente. En Colombia es utilizada como sinónimo de frío muy intenso y acompañado por grandes heladas:
Y calma tienen los mares
Después de los aquilones.

10- ES EN VANO

FEDERICO CURLANDO es el autor de los versos de la canción “Es en vano”, cuyo titulo original era “Es en vano, no puedo”.
Curlando fue un payador nacido en la ciudad de Bahía Blanca el 28 de agosto de 1878. En 1909 publicó unos folletos con versos de su autoría bajo el título “Chispas azules”. Estas publicaciones fueron prologadas por Florencio Iriarte (1879-1919).
Federico Curlando falleció en la ciudad de Buenos Aires el 13 de mayo de 1917 y, hasta el momento, no he encontrado más datos acerca de su vida.
Los versos de “Es en vano” fueron llevados al disco por Carlos Gardel, y están agrupados en cinco cuartetas en las que todos los versos terminan siempre con una palabra grave. También es interesante destacar que mientras los tres primeros versos de cada cuarteta están formados por diez sílabas cada uno, el cuarto cuenta con doce, lo que da idea de que su autor poseía ciertos conocimientos literarios, poco frecuentes en los letristas de aquella época.
Cuando fue realizada la edición de “Es en vano” grabada por Carlos Gardel, Federico Curlando ordenó el secuestro de todas las placas editadas porque no figuraba su nombre, como autor de la letra, impreso en las etiquetas de los discos; pero, al no contar por aquel tiempo con instituciones o asociaciones de autores, ni leyes de protección a la propiedad intelectual, los discos se continuaron vendiendo sin que figurara el nombre de Curlando en sus etiquetas. Esta circunstancia se fue generalizando con el tiempo y muchos autores sumaron sus protestas hasta que, después de varios años, se comenzó a trabajar para implantar el reconocimiento autoral.
La propiedad intelectual
La música de la mayor parte de las obras grabadas por Carlos Gardel durante toda esta etapa, se debía a su propia inspiración y no eran anotadas en partitura alguna. Esta costumbre se hallaba muy generalizada porque en ese tiempo eran escasas, a nivel popular, las personas con conocimientos de notación musical.
A menudo solía ocurrir que si la canción gustaba al público, era cantada de memoria hasta que aparecía una persona con conocimientos de música, fijaba la obra en el pentagrama y la firmaba como propia si es que su verdadero autor no había tomado algún tipo de recaudo sobre este asunto.
La mayoría de los compositores populares de aquellos primeros años del siglo XX se daban por satisfechos toda vez que alguien les pagaba algunos pesos por una obra de su creación, llegando incluso a pensar que habían ganado dinero sin trabajar, pues la creación intelectual no era considerada un trabajo, concepto éste que hemos heredado de la cultura española. Sólo las actividades manuales eran consideradas como trabajo. Pero además, el trabajo, entendido de aquella manera, era juzgado como algo propio y digno de personas inferiores o de escasa inteligencia. Aún hoy, mucha gente cree todavía que en el trabajo físico (electricista, plomero, albañil, carpintero, herrero, etc) no se utiliza el intelecto y, por tanto, es algo propio de “gente inferior”… del populacho.
Esta creencia se encuentra, todavía, muy arraigada en ciertos elementos de la clase media que fingen o aparentan una intelectualidad que no tienen, pero que creen necesario aparentar para ocultar sus incapacidades para llevar a cabo cualquier tipo de tarea elemental (cocinar, pintar, martillar, etc, etc.).
Bajo el imperio de estos conceptos, más aún en aquellos años, llevó mucho tiempo y mucho esfuerzo para que autores y editores se convencieran de que la creación intelectual también era un trabajo.
“Es en vano”, es una de las tantas obras a las que Carlos Gardel le puso música, en medio de aquella época en la que, aún no se anotaba ni registraba nada, en la mayoría de los casos, por ignorancia en todo lo que a creación artística se refiere.

11- BRISAS DE LA TARDE

José Mármol nació en la ciudad de Buenos Aires el 2 de diciembre de 1817. Hacia 1840 se radicó en Montevideo desde donde inició una larga campaña literaria, a través de publicaciones periodísticas y libros, en contra del régimen de Rosas.
En 1844 comenzó a escribir sus “Cantos del peregrino” estimulado por los poemas del célebre poeta inglés “Lord Byron”. También escribió dramas en versos como, “El poeta” y “El cruzado”, ambos del año 1842.
En 1851 publicó “Amalia”, siendo por muchos años la novela más difundida, por ser la primera, dentro de la literatura argentina, en la que se describen hechos políticos e históricos, tomados de la realidad, como escenario dentro del cual se mueven los personajes de la ficción. Además de obras dedicadas a la vida política de su tiempo, José Mármol es autor de numerosas poesías de tono esencialmente lírico.
Después de la caída de Juan Manuel de Rosas, Mármol retorna al país, abandonando casi por completo la poesía, y pasa a desempeñarse como director de la Biblioteca Nacional.
Hacia el año 1854 comenzó a recopilar todos sus poemas de carácter político junto a otros de tono personal para editarlos luego en dos volúmenes encabezados con el título de “Armonías”.
De los numerosos poemas que fueron incluidos en la mencionada recopilación, alrededor del año 1910, Carlos Gardel elige uno titulado “Melancolía” al que le coloca una melodía en tiempo de habanera y lo graba en 1912 con el título “Brisas de la tarde” siendo ésta la primer habanera que registra en su discografía.
Cuando José Mármol falleció en su ciudad natal, Buenos Aires, el 12 de agosto del año 1871, estaba ciego, muy enfermo y, tras la caída de Juan Manuel de Rosas, había sido totalmente olvidado por la burguesía triunfante, cuyos intereses liberales Mármol representó y defendió a través de sus numerosas publicaciones periodísticas desde Montevideo.
La canción “Brisas de la tarde”, es la primer obra con versos de catorce sílabas que Carlos Gardel lleva al disco.
El clérigo Gonzalo de Berzeo (1180-1247), fue el primer poeta que utilizó esta métrica, y sus poemas son las primeras obras no anónimas, que se conocen, de la lengua española. En efecto, el mencionado poeta relató con versos de catorce sílabas, las hazañas de Alejandro Magno y, por tal motivo, a esta métrica se la conoce con el nombre de Alejandrinos.
A través del tiempo, esta denominación se extendió también a los versos de más de catorce sílabas. Celedonio Flores fue uno de los primeros, o tal vez el primero, de nuestros poetas populares, que utilizó esta estructura literaria, que incluso la llevó a 16 sílabas por verso.
Los Alejandrinos “Brisas de la tarde” fueron musicalizados por Gardel en tiempo de habanera, no obstante es muy posible que esta melodía haya sido una de las innumerables habaneras anónimas que se ejecutaban en el Río de la Plata durante los últimos años del siglo XIX, cuando era cosa común y cotidiana escuchar habaneras por todas partes, especialmente entre las clases populares.
Esta antigua melodía, también sería usada una década más adelante por los hermanos Francisco y Juan Canaro, para (supuestamente) componer nada menos que el tango “La brisa”, con letra de Juan Andrés Caruso y que Carlos Gardel también llevaría al disco diez años más tarde, es decir, en 1922.
(CONTINUARÁ)

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