domingo, 22 de enero de 2017



CXXXIX- CARLOS GARDEL, SU ARTE, SU TIEMPO Y LA HISTORIA -139

Tras la grabación del tango “Zorro gris”, el Dúo Gardel-Razzano se prepara para realizar una gira junto con sus guitarristas José Ricardo y, el recientemente incorporado, Guillermo Barbieri. Muy pocos son los datos que hasta el momento he logrado obtener acerca de aquella gira sobre las actuaciones del dúo a algunas localidades del interior de la Provincia de Buenos Aires. Consultada la invalorable obra “Historia Artística de Carlos Gardel” de Miguel Ángel Morena, todo parecería indicar que la gira comenzó en los primeros días del mes de junio.

SALÓN VÍCTOR HUGO DE JUNÍN

En efecto, el día 2 de junio en el Salón Víctor Hugo de los pagos de Junín se presenta el Dúo Gardel-Razzano y sus guitarristas José Ricardo y Guillermo Barbieri. El diario local “La Verdad” en su edición del 4 de junio de 1921 (y no 4 de julio como erróneamente figura en el libro “Carlos Gardel y la Prensa Mundial” de Peluso y Visconti) comenta:
“Un notable éxito resultó la velada del jueves en el “Víctor Hugo”, donde hicieron su presentación los populares cantores señores Gardel y Razzano, a quienes acompañaban los guitarristas señores Ricardo y Barbieri. La expectativa que en nuestro público había causado el anuncio de la venida de tan eximios cultores del canto nacional, se reveló en la gran concurrencia que asistió a la sala del “Hugo” anteanoche. El juicio que estos artistas mereció de parte de los presentes, se traducía en los delirantes aplausos que premiaron su labor, obligándolos una y otra vez a cantar números agregados al programa señalado para la noche. Con ese antecedente es de suponer que mañana y pasado se reproducirá el éxito obtenido por estos artistas en su presentación”.
Por lo visto, los cantores fueron para actuar un solo día, el 2 de junio, pero ante el gran éxito logrado debieron repetir sus presentaciones los días 5 y 6 tal como lo anuncia el periódico “La Verdad” de Junín.
Luego de esta actuación aparece un espacio en blanco de un mes durante el cual, al menos hasta el momento, nada sé acerca de los cantores y sus dos guitarristas. Puede haber ocurrido que, durante el período mencionado, hayan regresado fugazmente a la Capital Federal para cumplir con sus obligaciones con la empresa grabadora; pero, de todas maneras, ésto no deja de ser mas que una suposición.

CINE RADIUM DE CHIVILCOY

Recién dos meses más tarde se vuelven a tener noticias del Dúo Gardel-Razzano y sus guitarristas José Ricardo y Guillermo Barbieri cuando aparecen en el escenario del Cine Radium de la ciudad de Chivilcoy donde actúan los días 7 y 8 de agosto.

TEATRO FRANCÉS DE BRAGADO

Al día siguiente el Dúo Gardel-Razzano con sus guitarristas José Ricardo y Guillermo Barbieri viajan hasta los pagos de Bragado donde los días 9 y 10 de agosto se presentan, ante el público de dicha ciudad, desde el escenario del teatro Francés.

CINE SAN MARTÍN DE LINCOLN

Nuestros artistas se trasladan luego hasta la ciudad de Lincoln donde los días 13 y 14 de agosto se presentan ante el público de la mencionada ciudad desde el escenario del Cine San Martín.

FIN DE LA GIRA EN VIAMONTE

La gira finaliza en una sala no identificada de General Viamonte. Tampoco se conoce la fecha o fechas en que actuaron en dicha sala y, aparentemente, después de esta actuación, en el mismo mes de agosto emprenden el regreso a Buenos Aires.
Armando Lofiego
(CONTINUARÁ)


IRSE AL HUMO
De esta expresión popular me he ocupado hace ya mucho tiempo en este medio. Proviene de la época de la conquista cuando los nativos de América conocieron las armas de fuego con que venían provistos los españoles.
El arcabuz fue un invento muy importante; apareció en el siglo XV y se convirtió en el arma principal de la infantería que la usó hasta bien entrado el siglo XVII. El disparo era de corto alcance (apenas unos 50 metros efectivos), pero letal; el arcabuz era relativamente fácil de manejar y desplazó rápidamente el uso de la ballesta. Requería mucha menos destreza para manejarlo con eficacia.
Los arcabuces cargaban solamente una bala lo que obligaba a volver a cargar el arma después de cada disparo.

Cuando los indios se sublevaron contra las imposiciones de los españoles, comenzaron a caer víctimas de los disparos de arcabuz.
Pero entre disparo y disparo se perdía un tiempo que resultaba peligroso para el victimario debido a que se podía ubicar fácilmente el lugar desde el cual había partido el disparo debido a la densa humareda que ocasionaba el uso del arma. De manera que si el portador de la misma erraba, el indio rápidamente, antes de que pueda volver a cargarla, se lanzaba en rápida carrera hacia el humo.
Esto significa que si el victimario estaba sólo debía pensarlo dos veces y estar seguro de no errar antes de disparar, pues si erraba, la rapidez con que el indio se dirigía hacia él no daba tiempo para volver a cargar el arma y seguro que era hombre muerto. Luego el indio se adueñaba del arcabuz y tras revisar el cadáver le sacaba todas las municiones y la pólvora que este cargaba. De esta manera tan simple, los indios lentamente comenzaron a portar armas de fuego a partir la segunda mitad del siglo XVI en nuestra tierra.
De esta reacción, por parte del nativo americano, surgió la expresión “IRSE AL HUMO” que, a través de varios siglos, se vino usando en el habla popular para referirse a la persona que se lanza atropelladamente en procura de algo.
El arcabuz, después de cada tiro, se cargaba con el “cebador” que consistía en una vasija hecha con la guampa de algún animal y se usaba para almacenar la pólvora.
Armando Lofiego


HISTORIA DE LA “GRIETA” – 4

Continuando con la “grieta” (que, nació prácticamente con el país), tras la historia revisionista de Saldías, en 1890 el ex gobernador de la provincia de Buenos Aires, Carlos D'Amico (1839-1917), publicó el libro “Buenos Aires, sus hombres, su política”, donde las críticas al general Bartolomé Mitre, dejan en ridículo su figura cuando ya muchos lo creían un prócer.
En 1898, Ernesto Quesada (1858-1934), publicó “La época de Rosas”. Quesada, hombre respetado por su cultura y su poder económico y social, pudo ver cómo su obra fue alejada del público con el manejo de los grandes diarios que no comentaban nada sobre ella, ni siquiera para denostarla. Es que para denigrar algo hay que hablar con claridad sobre los motivos y cuando no los hay los liberales siempre ocultaron todo lo que prueba fácilmente la falsedad de los que hacen y dicen… Hoy en día, las pruebas las tenemos bien a la vista.
En 1906 David Peña (1862-1930) Publicó su libro “Juan Facundo Quiroga”, tomado de una serie de conferencias publicadas tres años antes en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Era la primera reivindicación que se hacía del caudillo riojano, hasta entonces transformado por los liberales en símbolo de la barbarie, del atraso y de la crueldad.
Años más tarde, Peña defendió a Juan Bautista Alberdi de los ataques que los liberales hacían contra su figura para oponerse al proyecto de que una calle lleve su nombre. En esa defensa, Peña redescubrió al Alberdi olvidado, al posterior a las “Bases de la Constitución” que fue un tenaz opositor de Mitre y sus aliados. En 1965, la defensa llevada a cabo por Peña fue reeditada bajo el título “Alberdi, los mitristas y la guerra de la Triple Alianza”.
En 1912 apareció un libro de carácter totalmente liberal, pero tenía la particularidad de exponer un enfoque diferente de nuestra historia, la obra se titulaba “Estudio sobre las guerras civiles argentinas” y su autor era Juan Álvarez (1878-1954. En la historia escrita por los liberales, los personajes que participan en su desarrollo siempre son intelectuales o pensadores que luchan por la libertad, nunca individuos comunes que anteponen sus emociones o sus razones económicas. Juan Álvarez (que fue abogado, juez e historiador) demostró que los motivos de nuestra guerras civiles eran cuestiones puramente económicas.
El historiador Carlos Ibarguren (1877-1956), publica en 1922 el libro “Juan Manuel de Rosas, su historia, su vida, su drama”. Para esa época los conservadores liberales ya habían perdido el manejo a su antojo del país ante el sufragio universal, secreto y obligatorio al ser elegido, en 1916, Hipólito Yrigoyen (1852-1933). Ahora gobernaba el radicalismo con el sustento legal del voto, cosa que, hasta entonces, nunca tuvieron los liberales. Y el libro de Ibarguren tomó una importancia histórica muy notable al no poder silenciarlo. Los conservadores lo criticaron y discutieron tanto que, sin proponérselo, promovieron su difusión.
Armando Lofiego
(CONTINUARÁ)


XXXVIII- CARLOS GARDEL, SU ARTE, SU TIEMPO Y LA HISTORIA -138

ZORRO GRIS

La intervención de Guillermo Barbieri como guitarrista de Gardel junto a José Ricardo tiene lugar a partir de la tercera sesión de grabaciones del año 1921. Durante la misma, con el acompañamiento de ambos guitarristas, solamente es registrado un tema acompañando al gran cantor. Es muy posible que ese único tema, le haya servido al cantor para asegurarse de cómo sonaba el acompañamiento con dos guitarras y tener la certeza de que el nuevo acompañante se ajustaba a todo lo que hasta entonces había creado el “Negro” José Ricardo; certidumbre muy necesaria para tranquilidad del cantor durante el transcurso de una gira por la provincia de Buenos Aires que ya se estaba proyectando.
El tema llevado al disco fue “Zorro Gris”, un tango de Rafael Tuegols con letra de Francisco García Jiménez.
Rafael Tuegols (1889-1960) fue guitarrista y violinista. Antes de dedicarse de lleno al tango, integró orquestas de zarzuelas. Al tango llega en 1911 como violinista del trío de Eduardo Arolas que actuaba en el café “La buseca” de Avellaneda. En 1913 integra el cuarteto de Antonio Guzmán, “El Ruso” (su verdadero apellido era Gutman), y actúa en el café “Boedo”. Luego, con Luis Ricardi, pasa al Cabaret Montmartre. De allí, junto al mencionado Ricardi, Luis Bernstein y Eduardo Arolas pasa al “Tabarín” de la calle Suipacha.
Cuando Arolas viaja a Europa, Rafael Tuegols, ingresa a la orquesta de Francisco Canaro primero y más tarde a la de Humberto Canaro para pasar finalmente a integrar la de Anselmo Aieta y algunas otras hasta que finalmente logra formar su propia orquesta actuando con ella en Buenos Aires y Montevideo. En 1914 compuso sus primeros tangos que pasaron inadvertidos. Tres años más tarde, publicó “Ave negra”, que fue su primer tango realmente conocido. Gardel le grabó los siguientes temas:
-“Príncipe”
-“La gayola”
-“Zorro gris”
-“Beso ingrato”
-“Lo que fuiste”
-“El trovero”(vals)
-“Midinette porteña”
Rafael Tuegols había conocido al Dúo Gardel-Razzano en 1917 cuando se hallaba actuando en la orquesta de Eduardo Arolas que fue quien los presentó.
Francisco García Jiménez (1899-1983) poeta popular que comenzó en 1916 publicando sus versos en “Mundo Argentino” y otras revistas. En 1918, escribió su primer obra teatral, “La décima musa”, estrenada en el teatro Variedades. Continuó escribiendo obras de teatro que llegaron a sumar más de 30 títulos estrenados por importantes Compañías. Las novelas, cuentos y ensayos de Francisco García Jiménez, se publicaron en “El Hogar”, “La Prensa”, “Mundo Argentino”, “La Nación”, etc... También publicó los libros:
-“El tango”
-“Estampas de tango”
-“Vida de Carlos Gardel”
-“Así nacieron los tangos”
-“Carlos Gardel y su época”
-“Memorias y fantasmas de Buenos Aires”
Escribió los argumentos de las películas “Se llamaba Carlos Gardel” y “Mi noche triste” (sobre la vida de Pascual Contursi) anteponiendo siempre los vericuetos y floreos literarios o cinematográficos antes que atenerse a la realidad documentada de las supuestas historias que abordaba. Quienes deseen conocer seriamente nuestro pasado musical a través de sus libros o sus películas, se hallarán en medio de un sinfín de contradicciones debidas a sus enredos que varían de acuerdo con el efecto que desea causar en el público. Sus textos, de muy dudoso carácter testimonial, poco y nada tienen que ver con la realidad histórica. Carlos Gardel le grabó los siguientes temas:
-“Príncipe”
-“Carnaval”
-“Mentiras”
-“Prisionero”
-“El huérfano”
-“La violetera”
-“Siga el corso”
-“La mentirosa”
-“Lo que fuiste”
-“Viva la patria”
-“Alma en pena”
-“Bajo Belgrano”
-“Palomita blanca”
-“La enmascarada”
-“Farolito de papel”
-“Tus besos fueron míos”
Francisco García Jiménez debutó como letrista con el tango “Zorro gris” que trata acerca de una joven mujer que se prostituye con la ilusión de una vida desahogada y rumbosa; pero con el tiempo se da cuenta de su inútil vida fantasiosa.
Al fingir carcajadas de gozo
Entre el oro fugaz del champan,
Reprimías adentro del pecho
Un deseo tenaz de llorar.
Y al pensar entre un beso y un tango
En tu humilde pasado feliz,
Ocultabas las lágrimas santas
En los pliegues de tu zorro gris.
Por esa época estaba de moda en la vestimenta femenina de cierto nivel o categoría el uso sobre el cuello (a la manera de una bufanda) de una piel de zorro completa (desde el hocico hasta la cola). En la boca, el zorro tenía colocado un broche el cual se prendía sobre su cola cuando hacía mucho frío. Esta prenda se dejó de usar (en Buenos Aires) entre finales de la década de 1930 y comienzo de la de 1940.
Armando Lofiego
(CONTINUARÁ)
Tango cantado por Carlos Gardel
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LA CHANCHA Y LOS VEINTE
Es una expresión de origen rioplatense que nació a fines del siglo XIX y que fue popularizada por un sainete que llevaba precisamente ese título. Esta frase nos señala a la persona codiciosa que no conforme con el beneficio que obtiene en un acuerdo, desea lograr una ventaja mucho mayor.
Este dicho es en realidad el resumen de otra expresión más extensa: "el chancho, la chancha y los veinte lechones", haciendo referenciad, de manera exagerada a la cría de la cerda debido a la gran fertilidad de estos animales aunque muy rara vez llegaran a parir veinte chanchitos. Con los años, la idea fue abreviada a su forma actualmente conocida: “Vos querés la chancha y los veinte…”.
En la época en que surgió esta expresión estaba aumentando rápidamente la instalación de los frigoríficos lo que fue dando lugar a la explotación e industrialización de todo lo que se pudiera extraer de los animales. Por tal motivo la frase (hasta la década de los años de 1940) se completaba diciendo, por ejemplo: “Fulano quiere la chancha, los veinte y la máquina de hacer chorizos" cuando se quería poner en evidencia la desmedida codicia y voracidad de alguien por obtener la mayor ventaja posible ante una transacción de cualquier tipo.
Armando Lofiego


Querida Alejandra: tú sabes bien quien fue Arturo Jauretche (1901-1974). Esta milonga que aquí te dejo es un resumen de su pensamiento sobre el "medio pelo", es decir sobre ciertos elementos de la clase media que viven de espaldas al país y con la atención puesta en USA y Europa despreciando e ignorando lo nuestro y a los nuestros porque, según ellos, son unos "negros" ignorantes que trabajan para vivir.
De esa gente, que Jauretche califica como los zonzos, se valen las fuerzas liberales y conservadoras porque son los elementos muás fáciles de engañar y, como antiguamente los españoles a los indios, les venden espejitos y vidrios de colores. Últimamente están usando globos (parece mentira).
Armando Lofiego
Se llamaban "tierra adentro" la pampa y la cordillera, después fueron "campo afuera" porque las palabras pesan; con esas cosas empiezan a vaciarnos la sesera...
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EL GAUCHO MATRERO

EL GAUCHO MATRERO

Bajo la silla de montar se suelen colocar varias mantas; la primera es la sudadera que sirve para aislar o mantener separada la transpiración del caballo del resto de los elementos que componen la montura; la sudadera puede ser de tela o cuero lanar. Luego van varias mantas de tejido de lana que sirven para evitar el roce con las prendas de cuero de la montura (que lastimarían el lomo del animal). Todo este conjunto de prendas recibe el nombre de matras y el gaucho las solía usar para improvisar una cama y poder descansar (y permitirle descansar al caballo) cuando hacía largos y extenuantes viajes cruzando la pampa.

A partir de 1820, cuando Bernardino Rivadavia (1780-1845) es nombrado Ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores de la Provincia de Buenos Aires por el gobernador Martín Rodríguez (1771-1845), los gauchos de la Provincia comienzan a ser perseguidos si no tenían el documento o contrato que probara que estaban conchabados como peones rurales al mando de un “patrón" o estanciero. Ese documento era conocido entre los gauchos (que eran analfabetos) simplemente como la “papeleta”,
Esta exigencia se llevó a extremos inconcebibles a partir de 1860 y, más aún cuando en 1862 asume la presidencia de la Nación el general Bartolomé Mitre. A partir de entonces, estos gauchos declarados “fuera de la ley” comienzan a sufrir crueles persecuciones, torturas, prisiones e inclusive son asesinados durante los enfrentamientos con la policía bajo el pretexto de que se resistían a la autoridad, hasta que se decide eliminarlos mediante un gigantesco genocidio del cual no se habla ni se explica nada en los distintos niveles de nuestra enseñanza.

De esta forma, el gaucho comenzó a llevar una vida trashumante montando en su caballo y durmiendo o descanso sobre las matras tendidas en el suelo. Muchos gauchos eran prendidos y encarcelados al ser hallados durmiendo, cuando no eran asesinados.
La costumbre de dormir sobre las matras mientras vivía huyendo de las fuerzas policiales dio lugar a la aparición del adjetivo “matrero” como sinónimo de delincuente.

Así las cosas, durante los SEIS años del período presidencial de Mitre murieron asesinados más de DIEZ veces la cantidad de gauchos que fueron ejecutados durante los TREINTA años de Rosas como Gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Sin embargo siempre se lo presentó a Rosas como a un tirano asesino y nunca se habló nada del brutal genocidio llevado a cabo por Mitre y continuado por sus seguidores con Sarmiento a la cabeza.
Durante este funesto período, los gauchos jóvenes que no se dejaban explotar por los estancieros en complicidad con el gobierno (cuando no formaban parte de èl), eran obligados a pelear contra el indio (al que también había que eliminar) en las fronteras del Sur de la Provincia de Buenos Aires.
Para quien conoce estas cosas, resulta indignante que los nombres de los cabecillas de esta siniestra organización mafiosa y genocida figuran todavía hoy en calles, paseos públicos, estaciones ferroviarias, etc… e inclusive se han levantado estatuas y monumentos lo cual nos demuestra hasta dónde puede llegar el cinismo de los liberales, indiferentes a todo con tal de mantenerse en el poder, para lograr sus inconfesables propósitos a espaldas y en contra de los pueblos.

Armando Lofiego