domingo, 22 de enero de 2017



XXXVIII- CARLOS GARDEL, SU ARTE, SU TIEMPO Y LA HISTORIA -138

ZORRO GRIS

La intervención de Guillermo Barbieri como guitarrista de Gardel junto a José Ricardo tiene lugar a partir de la tercera sesión de grabaciones del año 1921. Durante la misma, con el acompañamiento de ambos guitarristas, solamente es registrado un tema acompañando al gran cantor. Es muy posible que ese único tema, le haya servido al cantor para asegurarse de cómo sonaba el acompañamiento con dos guitarras y tener la certeza de que el nuevo acompañante se ajustaba a todo lo que hasta entonces había creado el “Negro” José Ricardo; certidumbre muy necesaria para tranquilidad del cantor durante el transcurso de una gira por la provincia de Buenos Aires que ya se estaba proyectando.
El tema llevado al disco fue “Zorro Gris”, un tango de Rafael Tuegols con letra de Francisco García Jiménez.
Rafael Tuegols (1889-1960) fue guitarrista y violinista. Antes de dedicarse de lleno al tango, integró orquestas de zarzuelas. Al tango llega en 1911 como violinista del trío de Eduardo Arolas que actuaba en el café “La buseca” de Avellaneda. En 1913 integra el cuarteto de Antonio Guzmán, “El Ruso” (su verdadero apellido era Gutman), y actúa en el café “Boedo”. Luego, con Luis Ricardi, pasa al Cabaret Montmartre. De allí, junto al mencionado Ricardi, Luis Bernstein y Eduardo Arolas pasa al “Tabarín” de la calle Suipacha.
Cuando Arolas viaja a Europa, Rafael Tuegols, ingresa a la orquesta de Francisco Canaro primero y más tarde a la de Humberto Canaro para pasar finalmente a integrar la de Anselmo Aieta y algunas otras hasta que finalmente logra formar su propia orquesta actuando con ella en Buenos Aires y Montevideo. En 1914 compuso sus primeros tangos que pasaron inadvertidos. Tres años más tarde, publicó “Ave negra”, que fue su primer tango realmente conocido. Gardel le grabó los siguientes temas:
-“Príncipe”
-“La gayola”
-“Zorro gris”
-“Beso ingrato”
-“Lo que fuiste”
-“El trovero”(vals)
-“Midinette porteña”
Rafael Tuegols había conocido al Dúo Gardel-Razzano en 1917 cuando se hallaba actuando en la orquesta de Eduardo Arolas que fue quien los presentó.
Francisco García Jiménez (1899-1983) poeta popular que comenzó en 1916 publicando sus versos en “Mundo Argentino” y otras revistas. En 1918, escribió su primer obra teatral, “La décima musa”, estrenada en el teatro Variedades. Continuó escribiendo obras de teatro que llegaron a sumar más de 30 títulos estrenados por importantes Compañías. Las novelas, cuentos y ensayos de Francisco García Jiménez, se publicaron en “El Hogar”, “La Prensa”, “Mundo Argentino”, “La Nación”, etc... También publicó los libros:
-“El tango”
-“Estampas de tango”
-“Vida de Carlos Gardel”
-“Así nacieron los tangos”
-“Carlos Gardel y su época”
-“Memorias y fantasmas de Buenos Aires”
Escribió los argumentos de las películas “Se llamaba Carlos Gardel” y “Mi noche triste” (sobre la vida de Pascual Contursi) anteponiendo siempre los vericuetos y floreos literarios o cinematográficos antes que atenerse a la realidad documentada de las supuestas historias que abordaba. Quienes deseen conocer seriamente nuestro pasado musical a través de sus libros o sus películas, se hallarán en medio de un sinfín de contradicciones debidas a sus enredos que varían de acuerdo con el efecto que desea causar en el público. Sus textos, de muy dudoso carácter testimonial, poco y nada tienen que ver con la realidad histórica. Carlos Gardel le grabó los siguientes temas:
-“Príncipe”
-“Carnaval”
-“Mentiras”
-“Prisionero”
-“El huérfano”
-“La violetera”
-“Siga el corso”
-“La mentirosa”
-“Lo que fuiste”
-“Viva la patria”
-“Alma en pena”
-“Bajo Belgrano”
-“Palomita blanca”
-“La enmascarada”
-“Farolito de papel”
-“Tus besos fueron míos”
Francisco García Jiménez debutó como letrista con el tango “Zorro gris” que trata acerca de una joven mujer que se prostituye con la ilusión de una vida desahogada y rumbosa; pero con el tiempo se da cuenta de su inútil vida fantasiosa.
Al fingir carcajadas de gozo
Entre el oro fugaz del champan,
Reprimías adentro del pecho
Un deseo tenaz de llorar.
Y al pensar entre un beso y un tango
En tu humilde pasado feliz,
Ocultabas las lágrimas santas
En los pliegues de tu zorro gris.
Por esa época estaba de moda en la vestimenta femenina de cierto nivel o categoría el uso sobre el cuello (a la manera de una bufanda) de una piel de zorro completa (desde el hocico hasta la cola). En la boca, el zorro tenía colocado un broche el cual se prendía sobre su cola cuando hacía mucho frío. Esta prenda se dejó de usar (en Buenos Aires) entre finales de la década de 1930 y comienzo de la de 1940.
Armando Lofiego
(CONTINUARÁ)
Tango cantado por Carlos Gardel
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LA CHANCHA Y LOS VEINTE
Es una expresión de origen rioplatense que nació a fines del siglo XIX y que fue popularizada por un sainete que llevaba precisamente ese título. Esta frase nos señala a la persona codiciosa que no conforme con el beneficio que obtiene en un acuerdo, desea lograr una ventaja mucho mayor.
Este dicho es en realidad el resumen de otra expresión más extensa: "el chancho, la chancha y los veinte lechones", haciendo referenciad, de manera exagerada a la cría de la cerda debido a la gran fertilidad de estos animales aunque muy rara vez llegaran a parir veinte chanchitos. Con los años, la idea fue abreviada a su forma actualmente conocida: “Vos querés la chancha y los veinte…”.
En la época en que surgió esta expresión estaba aumentando rápidamente la instalación de los frigoríficos lo que fue dando lugar a la explotación e industrialización de todo lo que se pudiera extraer de los animales. Por tal motivo la frase (hasta la década de los años de 1940) se completaba diciendo, por ejemplo: “Fulano quiere la chancha, los veinte y la máquina de hacer chorizos" cuando se quería poner en evidencia la desmedida codicia y voracidad de alguien por obtener la mayor ventaja posible ante una transacción de cualquier tipo.
Armando Lofiego


Querida Alejandra: tú sabes bien quien fue Arturo Jauretche (1901-1974). Esta milonga que aquí te dejo es un resumen de su pensamiento sobre el "medio pelo", es decir sobre ciertos elementos de la clase media que viven de espaldas al país y con la atención puesta en USA y Europa despreciando e ignorando lo nuestro y a los nuestros porque, según ellos, son unos "negros" ignorantes que trabajan para vivir.
De esa gente, que Jauretche califica como los zonzos, se valen las fuerzas liberales y conservadoras porque son los elementos muás fáciles de engañar y, como antiguamente los españoles a los indios, les venden espejitos y vidrios de colores. Últimamente están usando globos (parece mentira).
Armando Lofiego
Se llamaban "tierra adentro" la pampa y la cordillera, después fueron "campo afuera" porque las palabras pesan; con esas cosas empiezan a vaciarnos la sesera...
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EL GAUCHO MATRERO

EL GAUCHO MATRERO

Bajo la silla de montar se suelen colocar varias mantas; la primera es la sudadera que sirve para aislar o mantener separada la transpiración del caballo del resto de los elementos que componen la montura; la sudadera puede ser de tela o cuero lanar. Luego van varias mantas de tejido de lana que sirven para evitar el roce con las prendas de cuero de la montura (que lastimarían el lomo del animal). Todo este conjunto de prendas recibe el nombre de matras y el gaucho las solía usar para improvisar una cama y poder descansar (y permitirle descansar al caballo) cuando hacía largos y extenuantes viajes cruzando la pampa.

A partir de 1820, cuando Bernardino Rivadavia (1780-1845) es nombrado Ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores de la Provincia de Buenos Aires por el gobernador Martín Rodríguez (1771-1845), los gauchos de la Provincia comienzan a ser perseguidos si no tenían el documento o contrato que probara que estaban conchabados como peones rurales al mando de un “patrón" o estanciero. Ese documento era conocido entre los gauchos (que eran analfabetos) simplemente como la “papeleta”,
Esta exigencia se llevó a extremos inconcebibles a partir de 1860 y, más aún cuando en 1862 asume la presidencia de la Nación el general Bartolomé Mitre. A partir de entonces, estos gauchos declarados “fuera de la ley” comienzan a sufrir crueles persecuciones, torturas, prisiones e inclusive son asesinados durante los enfrentamientos con la policía bajo el pretexto de que se resistían a la autoridad, hasta que se decide eliminarlos mediante un gigantesco genocidio del cual no se habla ni se explica nada en los distintos niveles de nuestra enseñanza.

De esta forma, el gaucho comenzó a llevar una vida trashumante montando en su caballo y durmiendo o descanso sobre las matras tendidas en el suelo. Muchos gauchos eran prendidos y encarcelados al ser hallados durmiendo, cuando no eran asesinados.
La costumbre de dormir sobre las matras mientras vivía huyendo de las fuerzas policiales dio lugar a la aparición del adjetivo “matrero” como sinónimo de delincuente.

Así las cosas, durante los SEIS años del período presidencial de Mitre murieron asesinados más de DIEZ veces la cantidad de gauchos que fueron ejecutados durante los TREINTA años de Rosas como Gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Sin embargo siempre se lo presentó a Rosas como a un tirano asesino y nunca se habló nada del brutal genocidio llevado a cabo por Mitre y continuado por sus seguidores con Sarmiento a la cabeza.
Durante este funesto período, los gauchos jóvenes que no se dejaban explotar por los estancieros en complicidad con el gobierno (cuando no formaban parte de èl), eran obligados a pelear contra el indio (al que también había que eliminar) en las fronteras del Sur de la Provincia de Buenos Aires.
Para quien conoce estas cosas, resulta indignante que los nombres de los cabecillas de esta siniestra organización mafiosa y genocida figuran todavía hoy en calles, paseos públicos, estaciones ferroviarias, etc… e inclusive se han levantado estatuas y monumentos lo cual nos demuestra hasta dónde puede llegar el cinismo de los liberales, indiferentes a todo con tal de mantenerse en el poder, para lograr sus inconfesables propósitos a espaldas y en contra de los pueblos.

Armando Lofiego

domingo, 4 de diciembre de 2016

CXXXVII- CARLOS GARDEL, SU ARTE, SU TIEMPO Y LA HISTORIA -137

LA ASOCIACIÓN CRISTIANA DE JÓVENES

Con el fin de combatir su obesidad, Carlos Gardel, ingresa a la “Asociación Cristiana de Jóvenes” cuyo local se hallaba ubicado en Paseo Colón 161. Según cuenta Adolfo R. Avilés para la revista “Cantando” Nº 168 del 21 de junio de 1960:
“...concurría asiduamente por lo general en horas del mediodía, y algunas veces practicaba sólo calistenia, particularmente poleas”.
Calistenia, es un término de origen griego que deriva del vocablo kallisthenés, que significa vigoroso; es el nombre que se le da al tipo de gimnasia cuyo objetivo es lograr el desarrollo de las fuerzas musculares.
Terminados estos ejercicios, cuenta Adolfo R. Avilés que Gardel
“...Después del baño solía someterse a un férreo masaje (...) pero lo bueno del caso era que totalmente deshidratado, apenas trasponía los umbrales de la institución, buscaba amparo en “La Sonámbula”, un restaurante de la Recova, en Plaza de Mayo”.
Es importante aclarar que el testimonio de Avilés se debe a que por entonces trabajaba en la mencionada organización cristiana desempeñándose como pianista en las clases de ejercicios rítmicos que utilizan acompañamiento musical.

GUILLERMO BARBIERI

Por esta época, Carlos Gardel y José Razzano deciden incorporar una segunda guitarra para reforzar y mejorar el acompañamiento que hasta entonces estaba a cargo de José Ricardo solamente. El nuevo guitarrista fue el conocido Guillermo Desiderio Barbieri (1894-1935) quien acompañó a Carlos Gardel hasta el trágico accidente ocurrido en Medellín, Colombia, en 1935.
Barbieri, nació en la ciudad de Buenos Aires y su maestro de guitarra fue su propio padre. Después, tras algunas actuaciones en el barrio (Balvanera) pasó a formar parte del conjunto de Juan Maglio “Pacho”. Fue cantor, guitarrista y compositor. Siendo cantor integró algunos dúos como Barbieri-Cardelli entre otros menos notorios y luego, en 1921, pasó a ser el segundo guitarrista del Dúo Gardel-Razzano.
A partir de entonces, con excepción de las primeras grabaciones de Gardel en España (1925/26) y los años 1932 y 1934, estuvo siempre con el gran cantor.
Barbieri fue recomendado a Gardel y a Razzano por el bandoneonista Juan Maglio “Pacho” con quien el guitarrista había actuado en sus comienzos.
En el film “Luces de Buenos Aires”, rodada en mayo de 1931 junto al cantor en París, se lo ve cantando una chacarera a dúo con el guitarrista Domingo Riverol.
Barbieri es el compositor a quien más obras le grabó Gardel. Pero también hubo obras de este guitarrista que Gardel cantó y no llevó al disco; éstas, entre otras, fueron:
-“Santos Vega”
-“Lunático”
-“No conversés”
-“Goce la vida”
-“Griselda” (vals)
-“Tiempos felices”
Pero Barbieri compuso tambén una innumerable cantidad de canciones populares de los géneros más diversos.
Además de acompañar a Gardel, Guillermo Barbieri acompañó a Ignacio Corsini, Alberto Gómez, Adelma Falcón y Oscar Ugarte.
Barbieri murió junto con Gardel en el accidente de Medellín, Colombia, el 24 de Junio de 1935.
Agradeciendo la molestia que se han tomado algunos amigos al hacer notar el error que cometí publicando una foto en que aparecían Riverol y Gardel diciendo que el primero era Barbieri, la he cambiado por el rostro de Guillermo Barbieri... Vaya hacia esa gente tan amable, junto con mi agradecimiento, las disculpas del caso.
Armando Lofiego
(CONTINUARÁ)

HISTORIA DE LA “GRIETA” – 3

HISTORIA DE LA “GRIETA” – 3

Si bien la hoy famosa “Grieta”, de la que tanto habla Jorge Lanata (un periodista que se dio vuelta como una media y hoy es asalariado al servicio de Clarín) fue sacada a la luz por los historiadores revisionistas, ya había sido abierta por Lavalle cuando fusiló a Dorrego y lo reemplazó en el poder.
Hasta la caída de Rosas no había en nuestro país una historia escrita. Los curiosos se guiaban por lo que contaban quienes habían sido testigos de algunos hechos, por los recuerdos que tenían otros de lo que contaban sus mayores, por las anécdotas y leyendas que circulaban, etc…
Debemos tener en cuenta que casi nadie escribía nada acerca de nuestra vida política ya que, prácticamente, escaseaban los lectores en una sociedad donde casi el 80 % de la población estaba compuesta por analfabetos o, en el mejor de los casos, por analfabetos funcionales.
Se llama analfabeto funcional a toda persona que habiendo aprendido a leer y a escribir es incapaz de redactar y de entender el significado de un texto cuando lee. Y, aunque parezca mentira, todavía hoy se pueden hallar con cierta frecuencia analfabetos funcionales, leen pero preocupados en desentrañar el mecanismo de la lectura no pueden entender lo que leen (como los niños en la primera etapa del aprendizaje), funcionan como analfabetos.
Por otra parte, la pequeña clase ilustrada vivía muy preocupada por los hechos del país que aún estaba en formación y no se tomaba el tiempo necesario para escribir.
Recién después que Rosas fue derrotado en 1852, se comenzó a escribir la historia ante la necesidad de justificar la lucha contra el “sanguinario tirano”. Los vencedores organizan el país de acuerdo con las pautas del liberalismo y, con esa orientación escriben los primeros historiadores argentinos lo que hoy llamamos Historia Oficial; en ella el pueblo no cuenta debido a que no comparte ni apoya mínimamente el liberalismo (tal como ocurre hoy en día).
Los primeros autores de la Historia Oficial fueron Vicente Fidel López (1815-1903) y Bartolomé Mitre (1821-1906). Esta historia fue muy criticada por su falta de objetividad al no incluir al pueblo dentro del proceso histórico y por las excusas con que pretendían justificar sus actuaciones ignorando no sólo al pueblo sino además despreciando todas las expresiones populares (música, danza, costumbres, tradiciones, lenguaje, etc.)
Para los conservadores liberales el pueblo fue siempre un obstáculo molesto (y hoy podemos comprobar fácilmente el desprecio que sienten por quien se gana el pan trabajando). Para estos historiadores, el populismo de los federales era el pasado y había que dejarlo atrás, había que eliminarlo.
Pero durante el gobierno de Mitre (1862 a 1868) muchos escritores y políticos escribieron fuertes críticas, como Juan Bautista Alberdi (1810-1884), José Hernández (1834-1886), Rafael Hernández (1840-1903), Carlos Guido y Spano (1827-1918), Olegario Víctor Andrade (1839-1882), Miguel Navarro Viola (1830-1890) y muchos más. Estos autores podrían ser considerados los primeros revisionistas, pero en realidad no escribían historia, sólo combatían el sistema de gobierno conservador implantado por la fuerza. Hasta comienzos del siglo XX la historia fue la que iniciaron Vicente Fidel Lopez y Bartolomé Mitre, es decir, la Oficial. 
El primer historiador revisionista fue Adolfo Saldías (1849-1914), un abogado liberal que admiraba a Mitre y que pretendía sucederlo en eso de contar la historia. Pero Saldías, con una lealtad intelectual incorruptible, comenzó a ver ciertas documentaciones dejadas de lado, escondidas y “olvidadas”. Viajó a Londres donde vivía Manuelita, la hija del “bestial tirano” y leyó los archivos de su ya fallecido padre.
Saldías fue acopiando información y en 1888 publica su nueva versión de nuestra historia enviándole un ejemplar de la misma a Bartolomé Mitre quien condenó los resultados de aquel trabajo y a su autor. El libro fue secuestrado por el régimen “democrático” de los conservadores y nunca se publicó comentario periodístico alguno, ni siquiera para condenarlo. La obra de Saldías era el trabajo honesto de un liberal que, por sobre todas las cosas, aprobaba la defensa de la soberanía nacional del gobierno de Rosas al igual que al “despreciable populacho”.
La reprobación de Mitre no hizo más que dar paso al inicio del revisionismo histórico argentino. Es que hay gente “caprichosa” que no quiere aceptar las mentiras de la Historia Oficial. Bien se puede decir que Saldías fue el primer “caprichoso” que deseaba conocer la verdad oculta. 
Armando Lofiego
(CONTINUARÁ)

HISTORIA DE LA “GRIETA” - 2

Sólo el conocimiento de la verdadera historia nos permite acomodar los datos y acciones dispersos que no alcanzan a ser comprendidos. Para entender los hechos políticos de la actualidad es importante conocer el pasado además de saber interpretar la historia falsificada que nos meten desde la niñez. No obstante, es fundamental reconocer nuestra carencia de conocimientos.
Las cosas que ocurren hoy en día no surgen por generación espontánea, tienen su raíz en el pasado, de ahí la necesidad de falsificar la historia que han tenido (y tienen) los que andan a contramano del pueblo.
En nombre de la libertad, y con grandes ínfulas, los liberales, (Mitre, Sarmiento, Roca y otros especímenes por el estilo), establecieron una dictadura de la mentira en la política, en la leyenda y en la historia de los argentinos y se nos enseña a aceptar, creer y profesar lo que dice la “historia” por ellos escrita para no ser “condenados” como populistas, bárbaros, izquierdistas, comunistas y otras yerbas del mismo palo. Según ellos, hay que aceptar y no pensar, mucho menos, razonar.
De esta forma la Historia Oficial va originando una ignorancia colectiva y uniforme que “NORMALIZA” el pensamiento y las ideas de los argentinos… ¿Qué es eso de que cada uno saque sus propias conclusiones pensando por su cuenta?
Cuando el pueblo, poco a poco comenzaba a cursar estudios secundarios fue creada la Escuela Normal de la que, hasta el día de hoy, se suele ignorar porque se llama así. Había que “normalizar” los cerebros de los hijos de los inmigrantes europeos que cursaban la secundaria… No sea cosa que se les dé por pensar e interpretar por su cuenta los hechos de la política y de la historia. De ahí la necesidad, hoy en día, de revisar nuestra historia. 
No alcanza con afirmar que Bartolomé Mitre y otros supuestos próceres escribieron una historia falsa o conformarnos con aquello de que “la historia la escriben los vencedores”; las cosas van mucho más allá: lo que se nos enseña como historia es un instrumento político usado para impedir que la historia verdadera forme una conciencia nacional, base fundamental para que un pueblo se pueda organizar como Nación. Y si esa conciencia se hubiese formado no les sería tan fácil a los políticos actuales engañar tontamente al pueblo, como se engaña a los niños, con tal de alcanzar el poder.
Comprender todo esto es imposible con el desconocimiento de nuestra historia. Y ese desconocimiento trae aparejada la destrucción de la economía con la promesa de un futuro mejor a pesar del desmantelamiento del aparato productivo o la aceptación del endeudamiento con potencias extranjeras con la promesa de que en un futuro todo va a andar mejor.
Eso de endeudarse, la Argentina lo conoce desde el principio con su primer presidente, el tilingo Bernardino Rivadavia (1780-1845).
Cuando yo estaba en tercer grado de la escuela primaria, en el libro de lectura, una de ellas, tenía como título: “Rivadavia, el más grande hombre civil de la tierra de los argentinos”; después supe que esa frase la había dicho Bartolomé Mitre (1821-1906).
Como Rivadavia no pego ni una durante su breve período de gobierno (fue derrocado, pero es un secreto del que nadie habla), la Historia Oficial nos lo presenta como un hombre muy “adelantado para su época”… Es decir que, por andar adelantado, no tuvo la culpa de todos sus desatinos, la culpa la tuvo la época. 
Este impresentable, entre otras muchas macanas, quiso instalar en Buenos Aires la civilización europea y gastó un platal en maderas para fabricar los andamios destinados a remodelar la fachada de la Catedral; gastó colosales sumas de dinero contratando ingenieros en Francia. Además, nuestro “prócer”, compró materiales para construir un canal que uniría Mendoza con Buenos Aires, pero nunca nada de esto se hizo… También construyó un pozo al lado de un río, en medio de un cementerio público. Y todo esto lo hacía cuando en Buenos Aires no había muelle para desembarcar los materiales y herramientas que compraba. Por otra parte, destruyó el pequeño muelle que existía (de piedra) desde el tiempo de los españoles. 
El Ejército pasaba tal miseria que los soldados pedían limosna por las calles… De todas estas cosas, y mucho más, nunca se habla. El único que se atrevió a “destaparlas” fue el pensador Arturo Jauretche (1901-1974) y lo hizo a lo largo de muchos años; pero se ve que la casta “inteligente” (clase media) no lee o no entiende lo que lee… Y se las sigo en la próxima… no vaya que algún despistado se enoje... aunque... si se enoja… ¡mala suerte!… es importante conocer... antes de animarse a hablar…
Armando Lofiego
(CONTINUARÁ)